Diario de un viaje. De nuevo en Buenos Aires
Publicado el 14/11/2007 a las 12:50 en Viajes
Sábado, 22 de Julio de 2006
Con la reluciente guía de aves bajo el brazo cogemos un taxi y nos vamos al Parque 3 de Febrero, donde parece ser que existen posibilidades de seguir aumentando mi información sobre las aves argentinas.- Llegamos al Planetario que se encuentra en este mismo parque y allí recibimos cumplida información sobre los cielos de Buenos Aires y dado que nos encontramos en el Hemisferio Sur, observamos la figura de Perseo boca abajo: Creo que para los pibes el asunto está bien, pero para los mayores se queda corto lo que cuentan.- Mientras, Victoria continúa recreándose en algunas carpas preparadas al efecto y que resultan interesantes para los niños y la escuela.- Aquí están en periodo vacacional y se nota en la calle.- En un lago cercano puedo recrearme a gusto en las especies avícolas que se cruzan en mi camino bajo un solecito muy gratificante.- Hago fotos, anotaciones y observaciones que más tarde repasaré detenidamente.- El zorzal colorado es un turdus similar a nuestro mirlo y la golondrina ceja blanca es lo más parecido que vi a nuestros aviones (Delichon urbica); descubro por fin a la cotorra a la que había fotografiado pero no tenía identificada; la gallareta chica es nuestra focha común.- Propios de estas tierras son: biguá (cormorán); picabuey (nada que ver con el nuestro); garza y garcita blanca, paloma doméstica, gorrión común (idéntico); torcacita común; benteveo común; macá común; pato picazo y por fin identifico gracias a su nido al hornero, al que había visto por muchos jardines paseando en solitario ero que no encontraba en la guía y no me parecía lógico dada su abundancia.- Victoria termina su repaso por las carpas y nos ponemos a descubrir en su integridad el Parque 3 de Febrero que en conjunto da una imagen idílica de mucha gente haciendo cosas y nada de tráfico: allí descubrimos a tres coches de caballos de las mismas características a los de nuestra Sevilla, pero todavía la sorpresa sería mayor al encontrarnos en una zona del parque mejor protegida nada más y nada menos que a una fuente y a una plaza de España.- Por allí se encuentran varios bustos de nuestros ilustres Lorca, Machado. Ortega y Gasset y algún otro.- En un puestecito degustamos un pancho y un chori que nos saben a gloria bendita en medio de tanta parrillada como hallamos pro todas partes.- El paseo es agradable con mucha gente patinando, en bicicleta o caminando tranquilamente.- Vemos el tren para Tigre, haceos planes y como ya nos sentimos conocedores del terreno seguimos andando por los aledaños del parque hasta llegar a la Avenida Libertador que ya conocemos de otras ocasiones.- Una pará para tomar un cafetito en uno de esos cafés con sofás incluido donde se puede leer la prensa que está a tu servicio, charlar largo y tendido sin camareros agobiantes o escribir como si estuvieses en la salita de tu casa.- Al final tenemos que tomar el colectivo para llegar hasta Juncal porque ya pesa el paso del día.- Una reconfortante ducha y una cena casera nos dejan como nuevos, aunque ya no salimos porque las circunstancias no lo aconsejan y tenemos bastante calle pisada por hoy.- Aunque tenemos el tráfico cerca – a pesar de ser un noveno piso -, no molesta durante la noche o tal vez el cansancio pueda con todo.
Domingo. 23 de Julio de 2006
Discurre la mañana con bastante tranquilidad porque nos hemos levantando tarde, la intensidad del tráfico no es la de todos los días y trato de averiguar en los mapas qué podríamos hacer en la última semana de nuestra estancia en Argentina.- Nos da la hora de comer y aún estamos tratando de ver que hacemos, por lo que se prevé una comida familiar según las preferencias y cualidades de Victoria.- La tarde se va estropeando poco a poco y las posibilidades de visitar la zona de Mataderos se van diluyendo dado que tenemos una cita teatral a las ocho de la tarde y las horas se van volando. Parece que el asunto se va a meter en agua por lo que nos vemos en la necesidad de agenciarnos otros paraguas en una tienda próxima regentada por una persona de la lejana China.- Se nota que es domingo en algunos aspectos menos en las avenidas donde los kioscos de prensa, maxikioscos, algunas librerías, bares, cafeterías, lugares de espectáculos y alguna que otra tienda... permanecen abiertas.- La ley del comercio se ve que es libre y cada cual hace de su capa un sayo: Algunas tiendas de comestibles tipo super, se llevan abiertas hasta altas horas de la noche con los chavales repartiendo por las calles y no importa que sea domingo.- Pasamos por las puertas del teatro Colón para enterarnos de cómo va el asunto de las entradas para una visita guiada de este lugar emblemático.- Deja de llover y en la Calle Corrientes está la mayoría de la gente como si de un día de entre semana se tratase.- Toman mate por las calles cargando con su termo y hablan por el celular incansablemente.- “El rey Lear” es la oferta cultural del día y ahí que estamos todos en un teatro de buena acústica, en el gallinero y con un escenario enorme.- La obra es bastante larga y dura de digerir, sobre todo cuando no se tiene demasiada idea de que iba – pero resulta muy interesante y con un magnifico papel por parte del protagonista principal (actor que nosotros desconocíamos)-. - La experiencia resulta muy agradable y puestos a cenar en un lugar cercano vuelve a aparecer ante mis ojos, el tremendo plato de la parrillada que a esas horas de la noche se me hace imposible hincarle el diente: opto por la parrillada de verduras que es mucho más digestiva y sana para ciertas edades.- A Victoria y a mí nos parece mentira que sean capaces de comerse semejante cosa en esos momentos, pero comprobamos que es posible.- A la vuelta tenemos oportunidad de ver que también hay mendigos, que tienen que buscarse el rincón donde sobrevivir una noche más y que nos sentimos cada vez más tranquilos y seguros caminando por las calles.- El departamento aunque esté muy lejos de la calle Lumbreras, se nos antoja como un lugar acogedor para estos irrepetibles momentos que estamos viviendo.- Escuchamos el “vos tenés” como si lo llevásemos escuchando toda la vida y poco a poco hasta se nos hace familiar ese tono caído y alargado con el que pronuncian la doble ele, verbigracia: “caye, Cayao”.
JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE
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