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Arruillo

Mi hija

Publicado el 21/11/2007 a las 08:24 en Mi pluma estilográfica

 

Cuando mi hija tenía seis años, escribí este artículo mostrando las preocupaciones de un padre por el devenir de alguien que comenzaba a vivir...

MI HIJA
Sevilla 1/7/88
 
Junto a lugar donde trabajo merodea una hermosa gata, que un buen día dio a luz cinco descendientes –ignoro si primogénitos- y que gracias a la proximidad de una cocina, no le faltaron atenciones, ni a ella ni a sus crías. Salvo una – que adoptó alguien – el resto ha ido creciendo hasta convertirse en mininos hechos y derechos.Más, no voy a hablar de animales –aunque me apasiona el tema -.Quiero que esto marco sirva de referencia para el asunto que pretendo desarrollar: En ocasiones me viene al pensamiento la imagen de mi hija, de seis años, convertida en mocita quinceañera.
Diversos escalofríos recorren mi cuerpo y me hacen temblar. La veo, alejada de mí, irascible; sin acosarme a preguntas, sin ganas de jugar conmigo. Mamá-gata ha pasado horas y horas acurrucada junto a sus crías, amamantándolas, dándoles calor, soportando sus incansables juegos, proporcionándoles medios para entretenerlas. Otras veces veo a mi hija, inmiscuida en cualquiera de los grandes problemas que amenazan a nuestra juventud: alcoholismo, delincuencia, violencia callejera. En consecuencia laberintos de difícil salida y donde la relación paterno –filial puede salir fortalecida o destrozada. La mamá de mi historia, tuvo que perder a uno de sus mininos por un capricho, ajeno a su voluntad; aguantar la crudeza del invierno, cuando la débil caja que le servía de refugio, quedó deshecho por efecto del agua de lluvia; gritar de dolor ante el impacto de un zapato con pie incluido. Pero ellos sus gatitos seguían en el rincón más confortable del callejón. Algunos más mi hija se halla enfrentada cara a cara a ese libro en blanco, cual es el descubrimiento del sexo. Influencia social, tradiciones familiares, moral. Una papeleta ineludible, que difícilmente se puede saber si estará premiada. Los mininos del callejón, se esconden ante la presencia del gato en celo.
Mis temblores pues, parecen
y hasta estoy por asegurar que esto, es vida. Más que de incertidumbres se traslucen, que trabajito cuesta digerir. Menos mal que se consuela uno al ver – lejos ya del callejón -  a la gata, con sus crecidos mininos jugando por unos verdes setos.
 
Pasaron los años y aunque los problemas que amenazaban a la juventud, siguen estando ahí, afortunadamente a mí todo me ha ido a pedir de boca. Mi hija tiene ya veinticinco años y curiosidades de la vida, hoy día tiene cuatro gatos a los que quiere más que su a propio padre, si fuese posible tamaña comparación.
Avatares en Yahoo! España

JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE

driades2001@yahoo.es

 

 

 

que curioso...

Publicado el 21/11/2007 a las 11:41 por Jesther
las vueltas que da la vida, es como una ruleta que da vueltas y con el tiempo se repite. No creo que los quiera más que a su padre aunque con 25 años el instinto maternal aflora y se dirige hacia ellos.

Txutxines

Editado por Jesther el 21/11/2007 a las 11:42

Creo que te entiendo jajaja

Publicado el 21/11/2007 a las 11:45 por Jelens
No soy madre ni espero serlo (he realizado unos calculos económicos-emancipativos y no sale) pero veo en mi madre esos miedos que nos comentas hacia mi hermana de 17 áños y me rio bastante.
Se que es temor, temor a que la pase algo, sufra algún daño o algún abuso pero hay veces que ve cosas donde no las hay.
Creo que no podeis reprimir ese sentimiendo paterno-materno y es por ello que vivis en una constante alerta hacia "vuestros cachorros".
En mi caso, mi madre, no coge el sueño los fines de semana hasta que no llego a casa y eso que tengo 27 años y siempre voy con el churri a todos lados.
En cierta manera envidio esa fuerza de protección y amor, convertida muchas veces en cómica; sobre todo si tienes una hija y le ronda un pretendiente.

Espero que nunca perdieras ese sentido de unión filial y, como no, tu siempre serás su gran amor. Saludetes

Comentario sin título

Publicado el 21/11/2007 a las 14:39 por kam
Que lindo lo que acabas de escribir. Yo a mi padre lo trato como a un niño, es que así lo veo a veces...Y lo adoro, con toda mi alma. Todos crecemos, ustedes y nosotras. Nos convertimos en mujercitas y llega la hora de vernos casi a la misma altura, de poder discutir cosas, etc., pero todo sige siendo maravilloso, como fué en un principio.

El instinto es el instinto

Publicado el 21/11/2007 a las 19:39 por Andi
Me ha encantado lo que he leído. Creo que tu hija te agradecería (y te agradece) en su día dicha preocupación aunque bien es cierto que siempre en ciertas edades hay roces y disparidad de caracteres. Pero el instinto es el instinto.
Creo que a mis padres les paso igual conmigo y con mis hermanos.
Aunque últimamente algunas parejas tienen los hijos como el que tiene un muñeco, le prestan más atención a los modelitos, el coche, los amigos que a su propio hijo.

Un saludo, Andi

Gracias

Publicado el 22/11/2007 a las 09:41 por Arruillo
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.
Un saludo

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