Diario de un viaje. Descubrimos la playa
Publicado el 14/01/2008 a las 08:41 en Viajes
Miércoles, 26 de Julio de 2006
Hoy ha sido un día un tanto atípico porque implicaba otro desplazamiento lejano y no lo acabábamos de tener claro y a estas alturas del partido comenzamos a echar de menos la ciudad de la Giralda.- El ambiente estaba lluvioso y la idea era visitar la zona de Mar del Plata, sita a efectos kilométricos a una distancia de cuatrocientos cuarenta kilómetros.- Dado como funcionan los medios de transporte me temía lo peor.- Nos habían aconsejado ir primero a Villagesell, así que para allá sacamos el billete en la estación de ómnibus a la que llegamos en el taxi de turno ( la caída de bandera está en 1’98 pesos y sabemos por experiencia que también hay mujeres taxistas.- Aunque con poco tiempo nos bandeamos como pudimos en la estación y sin tiempo para comer nos vimos en un autobús (llamados micros) de dos pisos y con asientos de lujo que se pueden convertir casi en una cama.- No conseguimos asientos juntos por lo que deambulamos sin éxito por varios puestos hasta que no tuvimos más remedio que colocarnos en los asientos que nos había tocado en suerte.- Enorme granizada que cayó en Buenos Aires mientras nosotros cabalgábamos hacia Villagesell.- El autobús tardó más de una hora en salir de la ciudad, con diversas paradas, así que cuando dejamos el asiento habían pasado seis largas horas.- Tuve un amago de mareo que resolví favorablemente pero el exterior me lo perdí por completo, por el agua, el vaho de los cristales, la oscuridad y la posición de mi asiento, nada favorable para distraerme.- Conseguí dormir a duermevela, no enterarme de nada de la película que llevábamos puesta y escuchar los tonos rítmicos de un señor del asiento cercano que roncaba a pierna suelta.- Nos ha sorprendido la calidad de un autobús de estas características – ya me hubiera gustado tenerlo en mi viaje a la Selva Negra -, con amplitud suficiente, mejor incluso que las del avión que nos trajo de Madrid.- Llegamos a Villagesell de noche y preguntado por aquí y por allá un micro nos deja en la puerta de un hotel de tres estrellas al que no le hacemos asco y entramos casi a la primera.- Resulta coqueta la entrada, con una escalera de madera casi en forma de caracol.- Salimos a otear el panorama y nos parece un lugar tranquilo, muy embarrado, semejante al Matalascañas de hace unos años, con tiendas abiertas y cerradas dada la época del año en la que estamos. En un restaurante bastante coqueto volvemos a los sufridos menús de siempre y optamos por la suprema de merluza regada con un tinto de Mendoza.- Llama la atención – porque lo escucho en ese momento- como pronuncia una cría pequeñita la doble ele argentina - el yeismo que tanto llama la atención-. - Villagesell tiene mucho que ver y contar pero nuestro tiempo es poco y queremos además ir a Mar del Plata que está a hora y media de viaje, así que nos quedaremos con el regusto de poder disfrutarla.- Se duerme bien entre otras cosas porque acabamos los días bastante cansados.- Ya se sabe el dicho aquel “que dura es la vida del turista”. - Lo firmamos.
Jueves, 27 de Julio de 2006
La amanecida fue en un lugar tranquilo, que dada la cantidad de agua que había caído el día anterior, presentaba un aspecto de todo mojado y embarrado.- Las calles de Villagesell dejan mucho que desear en cuanto al pavimento.- En gran parte de esta municipalidad no existe asfalto y se asemejan las calles a las del Rocío.- Nos damos una vuelta para ver la playa y desde el primer momento recuerda a la zona de Matalascañas: Predominan las dunas y según me explicaron, el sistema es el mismo que en Doñana, en este caso con vientos predominantes del Sur.-La arena es fina y rubia y el paseo marítimo se encontraba jalonado de balnearios y otros chiringuitos y las construcciones no son demasiado altas.- Nace este complejo por la iniciativa de un tal Carlos Gessell que en los años treinta andaba por estos parajes plantando pinos y al final se construyó un chalé al que le siguieron unos y otros.- Debe tener zonas dignas a las que no pudimos acceder por falta de tiempo, aunque las tiendas de souvenir no faltaban aunque fuese temporada baja y el tiempo estuviese feo.- Dejamos esta municipalidad y nos metemos en otro micro camino del Mar del Plata: el viaje resulta placentero porque es más corto (hora y media) y porque puedo contemplar por fin adecuadamente la pampa argentina en todo su esplendor.- Enormes extensiones de terreno llano con vacas por todos lados, algunos caballos y avestruces.- Se ve todo verde y abundante zonas de agua: descubro la cigüeña y pequeñas rapaces que sobrevolaban las lagunas, los bordes de la carretera o se apartan sobre algún alto.- Se ven núcleos de árboles y en medio grandes chacras ganaderas.- Hay poca circulación de vehículos por lo que llegamos a la terminal de Mar del Plata sin problemas y con buena luz.- Descubrimos el casino, algunos edificios emblemáticos y la costanera con atractivas playas y un mar embravecido.- Nos alojamos en el Centro, en la Calle Corrientes, en un dos estrellas de sesenta pesos noche.- Acudimos al Museo del Mar – que nos habían aconsejado – para descubrir su principal atractivo que pasa por ser una colección de treinta mil caracolas que un aventurero (Sisterna) se encargó de recoger por todo el mundo, incluidas nuestras costas, aunque fue en Oceanía donde encontró mejor veta.- El Museo es encantador, con sus cafés, salas de exposición, acuarios y una distribución en forma de faro.-La tarde tiene unos colores de esos que dejan huella para toda la vida: Me recuerda la playa central de San Sebastián, aunque aquí todo es grandioso y se multiplican los espacios por doquier.- Llueve por momentos y paseamos por una calle similar a Sierpes, pero mucho más grande.- Tiendas por un tubo y un fakir del lugar entreteniendo a la gente en la calle.
JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE
4 comentarios :: publicar un comentario ::
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muy bonito....
Publicado el 14/01/2008 a las 09:46 por Jestherponiendonos los dientes largos y dandonos envidia de los viajecitos que te montas jeje
oye una cosa...¿esto lo tienes apuntao por ahi, no? porque de memoría no es? si me tengo que acordar yo de dónde fuí el año pasado de vacaciones en plan diario....me da algo. Yo para un juicio de esos que te preguntan lo que hiciste un día concreto de hace años no valgo juas juas.
TxutxinesApuntando
Publicado el 14/01/2008 a las 10:10 por ArruilloEso de recordar tan sólo se puede hacer de dos maneras: o tomando notas cada día o teniendo una memoria de elefante. Yo ando por el mundo tomando notas; luego me sirven para escribir estas crónicas, que por otra parte es algo que me entusiama, si además sirve para que otras personas las puedan disfrutar, para que te voy a contar.
Un besoDa gusto leer tus comentarios
Publicado el 14/01/2008 a las 10:41 por AnonymousMe encanta leer estas entradas, y es que cuando algo se hace con cariño, se nota.
Gracias por permitirnos disfrutar contigo cada día.
Un saludo muy fuerte.
Tito y ZetaSi que da gusto leerte
Publicado el 14/01/2008 a las 11:04 por JelensDas la sensación de que no llevas prisas en tus viajes. Si tuviera que que describir un viaje mío sería todo correr y correr.
Me gusta la idea de tomar notas. En mi caso voy guardando facturas y sobres de azúcar para saber donde estaba cada día.
Y por cierto, vaya viajes que te pegas chacho.
Saludetes




