La voz de Antonio
Publicado el 17/01/2008 a las 08:45 en Mi pluma estilográfica
Como es habitual en esta sección, reproduzco un artículo antiguo, que hoy día gracias a interné ha sido superado y la prueba la tenemos en este sitio donde a diario nos comunicamos unos con otros y escribimos lo que nos viene en gana, pero que en aquel entonces me parecía lamentable que no tuviese su espacio. De todas formas, los periódicos y las radios siguen sin darle el espacio adecuado a lectores y oyentes.
LA VOZ DE ANTONIO
Sevilla 18/11/88
Le oí en la radio una mañana de sábado. Era todo un torrente de voz, expresándose tan clara y rotundamente que ya quisieran para sí esas luces muchos Padres de la Patria.
Sé que su nombre es Antonio, no recuerdo su origen, pero da igual. Clamaba por algo tan primordial y de justicia, cuán es tener un espacio donde poder expresar públicamente sus pensamientos. El hombre nos decía a través de las ondas, que una buena parte de su presupuesto lo invertía en llamadas telefónicas a las emisoras de radio para participar en todo cuanto coloquio, debate o línea abierta le caía a mano.
A veces, nuestro particular mundo se nos queda tan reducido que necesitamos lanzar al viento nuestras ideas para que trasciendan más allá de la familia, amigos o compañeros de oficina. También puede suceder – como creo que es el caso de Antonio – que uno, no pueda callar ante lo que se lee, ve o escucha y necesita decir en voz alta su postura ante determinados hechos. Es lamentable que uno tenga que costearse su propia aportación ante situaciones concretas, porque sin duda, una persona que nos da su opinión, está ayudando enormemente a poner en claro las nuestras propias.
Me viene a la mente esos grandes murales orientales donde cada cual publica “su artículo” para que los demás lo lean. Humildemente, me atrevo a pedir a los grandes rotativos que día a día nos encontramos en los kioscos, que dediquen más atención a lo que el pueblo dice. Que se abandonen esos rinconcitos en letra pequeña y ocupen páginas enteras en detrimento -¡porqué no!- de grandes manifestaciones demagógicas que hoy rellenan dos páginas hablando blanco y mañana ocupan las mismas páginas hablando negro. Igual tratamiento se podría emplear en la radio.
No cabe duda que hay un nutrido grupo de individuos que por circunstancias no estamos a la altura periodística que mandan los cánones, ni pretendemos vivir de ello, pero que nos mostramos predispuestos a que lo que decimos de forma oral o por escrito, tenga su peso. Que de ello – en fin – puedan beneficiarse tanto los maestros del oficio como el radioyente o lector ocasional.
JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE
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Comentario sin título
Publicado el 17/01/2008 a las 17:34 por kamQue gran motivación la de Antonio. De bería haber buscado un cargo público o algo así...todos quisieramos (supongo) poder decirle al gobierno de mi país algunas cosillas...pero cuesta tanto acceder...claro, o gastar de mi plata para llamar a una radio..mmmm
Besos


