Diario de un viaje. De vuelta a casa
Publicado el 7/07/2008 a las 08:42 en Viajes
Martes, 1 de Agosto de 2006
Nos levantamos antes que sonara el teléfono para avisarnos a las ocho, y empezamos con los preparativos para el regreso a casa.- Desayuno poco, sin ganas me tomo un colacao por echarle algo calentito al cuerpo, mientras nos enteramos de la enfermedad de Fidel Castro y la sucesión provisional por parte de su hermano Raúl.- La calle estaba fresca pero con el Sol fuera la sensación era agradable.- Hay cierta tensión porque en la mente tenemos lo que queda por hacer y el largo peregrinaje que nos espera.- Últimos detalles antes de subir al departamento de la calle Juncal donde nos esperan los niños para darnos los últimos besos de despedida.- Apretamos las maletas, contamos los bultos y con las prisas, dejo el ascensor abierto y obligo a madre e hija a bajar nueve pisos.- Un taxista joven –coleta incluida-, nos lleva hasta el aeropuerto internacional de Ezeiza mientras nos cuenta por el camino algunos de los sitios por los que pasamos (caminamos hacia el Sur.- Observo la magnitud de los palos borrachos en la Avenida del 9 de Julio, antes de adentrarnos en la autopista.- Luego empieza a cambiar el paisaje de grandes bloques para transformarse en edificios más bajos y con más amplitud de visión.- Se empieza a ver campo abierto, verde y canchas deportivas.-
En el primer control de peaje nos encontramos con un aparatoso accidente de alguien que se comió el puesto ( se ven pocos accidentes) y alrededor de él un cuantioso despliegue de medios informativos, bomberos y autoridades.- Esto da pie para que pasemos sin pagar y luego de un segundo peaje llegamos hasta las puertas del aeropuerto.- En torno a los cincuenta pesos salió el trayecto.- A partir de aquí comienza nuestro peregrinar de treinta horas hasta llegar al aeropuerto de San Pablo.- El asunto comienza a complicarse cuando nos retrasan el vuelo previsto para las 13’20h por motivos técnicos –reparación de una avería-. - Enseguida nos acordamos de las huelgas de España (El Prat), puesto que nuestro vuelo era: Buenos Aires-Barcelona, vía Madrid.- Reparten unos tikets para comidas y se forma una interminable cola en otra zona situada en el quinto demonio.- Victoria desiste y me quedo solo ante el peligro para llenar el estómago, con un sueño de dos pares de narices, porque me estaban haciendo efecto las dos pastillas de biodramina que llevaba en el cuerpo.- Como había horas de por medio, esperé junto a dos chavales jóvenes que marchaban a Israel.- Luego nos entretuvimos como pudimos hasta poder embarcar presenciando la bronca que se llevaron el comandante y su tripulación por parte de los desesperados pasajeros que luego de pagar sufrimos las consecuencias.- El trayecto fue de once horas y media, pero más relajado que la ida por la experiencia adquirida.- El follón volvió a surgir en la terminal cuatro de Madrid, donde nos costó Dios y ayuda para poder solucionar el enlace con Sevilla, donde ya deberíamos estar; de una cola a otra y de un puesto informativo a otro, conseguimos por los pelos un vuelo para las 16’10h, con lo que podríamos estar en Sevilla el miércoles 2, que era mi gran preocupación, puesto que al día siguiente ya tenía que estar incorporado a mi puesto de trabajo.- Pasamos del frío al calor y de los pesos a los euros en un santiamén.
JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE
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Que odisea!
Publicado el 7/07/2008 a las 14:43 por KadeshNunca he volado, no se lo que es... pero si encima me coge una huelga o un retraso, a mí me da algo.
Al menos llegasteis bien :DAvión
Publicado el 7/07/2008 a las 21:11 por cck0616Eres una persona de ahora, sin miedos a volar. Yo lo hice la primera en un avión Junker de los que la Alemania nazi regaló a Franco, y cuando senté mis reales pies en el suelo, prometí no volver a volar mientra no tuviera alas.
De todas formas me alegro que después de tanta odisea llegaras bien.
Una pregunta ¿Conoces los combros?
Un saludo de Iñaki.¡A volar!
Publicado el 8/07/2008 a las 08:47 por ArruilloHay un poema de Machado. que me encanta, que dice:
¡Qué fácil es volar, qué fácil es!
Todo consiste en no dejar que el suelo
se acerque a nuestros pies.
Así que ya lo sabes Kadesh, en cuanto tengas oportunidad..¡a volar!.. es todo una gozada cuando estás allá en el aire y da la sensación que estás en el salón de tu casa; a una velocidad de no se cuantos por hora, no se nota absolutamente nada, salvo eso si...que tienes el salón lleno de gente.
Iñaki, por supuesto que no tienen nada que ver los vuelos de ahora a los de antes, por eso -entre otras cosas- me monto yo ahora, en los de antes no lo haría como no fuese a la fuerza.
Por fortuna, lo que contamos es todo mera anécdota que para nada inciden en lo que es el vuelo en si, y eso es lo mágico de volar.
Un saludo para los dos.
PD: Iñaki, no sé que son los combros.
Editado por Arruillo el 8/07/2008 a las 08:49






