Mañana de domingo en el Parque de María Luisa
Publicado el 8/07/2008 a las 08:50 en Mi pluma estilográfica
Como siempre en esta sección, os traigo a la palestra un artículo que publiqué en la prensa en su día; en esta ocasión relacionado con la nomenclatura de los árboles y la conveniencia didáctica de que en todos los Parques Públicos tengan un cartel identificativo.
MAÑANA DE DOMINGO EN EL PARQUE DE MARÍA LUISA
Sevilla 13/3/89
Llegué temprano, a esa hora en que el frescor mañanero me hacía tener abrochado aún el chubasquero. Tan sólo estaban en el Parque, los deportistas pululando de un lado a otro, tratando de rebajar segundos en sus marcas. Ellos y la inmensa arboleda que constituye este pulmón natural parecían darse la mano, felicitándose unos otros. Más tarde, llegó el hombre de los carteles; parapetado tras de sus gafas, fue colocando una a una las veintidós placas identificativas. Al mismo tiempo que los deportistas se iban recogiendo, como difuminados por el aire, los autobuses de turistas y los ciclistas domingueros se multiplicaban majestuosamente. Los carteles, en sus lugares de ubicación, eran constantemente inquiridos y facilitaban la precisa información a los asombrados curiosos. Los había de todo tipo: los colegiales, que por encargo de sus profesores, escribían raudos los datos impresos en la placa; los amantes de la naturaleza, que en domingos anteriores sólo pudieron atender a la mitad del recorrido; los caminantes ocasionales que ante esta novedad se felicitaban de la buena labor de su Ayuntamiento, y los forofos de la nomenclatura, que tenían ocasión de comprobar su exactitud en la identificación arbórea.
Mientas tanto, el hombre de los carteles, repartía folletos explicativos a diestro y siniestro. Algunos aparecían en un rincón, arrugado o partido a pedazos, pero eran escasos y además al recoger las placas, el hombre tuvo la gran satisfacción de comprobar la gran cantidad de cáscaras de pipas y envolturas de altramuces que rodeaba el pie de la misma.
Para que esta historia, tuviesen un final feliz, tan sólo sería necesario que, a quien corresponda, buscarse la fórmula para que estas placas identificativas fuesen fijas y no de unas cuantas especies, sino de los setenta y tanta maravillas naturales forman la arboleda del parque de María Luisa.
JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE
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2 comentarios :: publicar un comentario ::
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Estoy de acuerdo.
Publicado el 8/07/2008 a las 09:55 por DMBSiempre es interesante e instructivo pasear por un parque y saber que es cada cosa. Una pena que cada vez se cuiden menos estos detalles.Mañana de domingo...
Publicado el 8/07/2008 a las 15:00 por 0616cckMuy buena la aplicación de la vieja idea, aprende paseando en tus jardines.Un escrito excelente y pedagógico. Al leer: ¨la gran cantidad de cáscaras de pipas y envolturas de altramuces que rodeaba el pie de la misma¨, me ha recordado lo de...Mucha mierda, dicho por las gentes del teatro.
Un saludo de Iñaki de villa.
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