Mi hora preferida es la hora del baño.
Me gusta llevarme tiempo debajo del agua y disfrutando de la espuma,
quizás sea por ser Acuario o quizás porque fui sirena en alguna vida pasada,
pero es el único momento del día en el que me encuentro conmigo misma.
Recuerdo cuando era niña y mi madre me lavaba mi larga melena echándome
todo tipo de mejunjes, eso si, naturales: vinagres, cerveza, mascarillas de yogurt, etc, todo después de largos masajes con champú y antes de llevarse horas y horas cepillándomelo para que no se me enredase, había veces que me quedaba dormida mientras lo hacia...puede ser que esa sea la razón por la que mi pelo aguanta cada cambio de look que me da por hacerme últimamente.
Antes de entrar en la bañera me gusta poner música en un viejo cassette que tengo instalado en la estantería de enfrente, yo y mi vicio preferido a solas.
Es todo un ritual, pongo la música apropiada a mi estado de ánimo y me cubro de espuma hasta el cuello.
Si estoy contenta suelo cantar a gritos cualquier canción aunque se me olvide la mayoría de la letra y termino inventándomela, cuando me encuentro en horas bajas, suelo poner algo que me llegue y me haga despojarme de toda la tristeza.
Reconozco que me gusta llorar cuando estoy bañándome. Nadie jamás se entera. Ni siquiera yo. Mis lágrimas se confunden con el simple agua que recorre la griferia de toda la casa...
Los jabones, es otro tema aparte.
Colecciono jabones de medio mundo y de toda clase de olores.
Tengo de chocolate, de chocolate blanco (mi preferido), de coco, melocotón, miel, flor de azahar, moras, plátano, de Tila, manzanilla, brea, valeriana, romero, de la India, de Francia, de Marruecos, Portugal, etc etc...creo que los tengo todos, excepto de avena porque soy alérgica y me repugna el olor, me imagino que así debían oler los jabones que sacaban de los campos de concentración alemanes...es un olor demasiado frío para mi.
Es la mejor manera para desestresarse, para calmar los nervios acumulados durante el día y dicen algunos expertos que hay personas que llegan a sentirse como cuando estaban dentro del vientre de su madre.
Yo supongo que soy una de esas personas, aunque no recuerdo bien lo que se sentía entonces, pero debe ser algo parecido a lo que mi hipersensibilidad me otorga.
Que suerte, a mi tambien me gusta un relajante baño el problema es que con el ritmo de vida q suelo llevar no me da tiempo mas q a una ducha, pero cuando puedo , hago todo un ritual, espuma en el agua, sales de baño, todo a oscuras excepto la luz de un par de velas aromaticas, y ha relajarse,,,,,,,,
Tal y como lo describes, dan unas ganas tremendas de zambullirse en esa bañera.
He sentido lo que narras, pero hace tiempo que me perdí con el consumo del agua, y no salgo de la ducha, aunque no dejo de reconocer que es todo un placer planteárserlo tal y como tú lo haces.
Un beso
Prefiero una buena ducha, fresquita y energizante, con un buen gel de menta y una esponja de lufa. Eso sí, al menos dos veces al día :D
Es que bañarme me empana un montón. Entre lo que me ducho, me pongo el albornoz, ahora aclaro y lleno la bañera, busco el jabón, hago la espuma... ufff, no, prefiero ducha.
La verdad, tal y como lo describes es todo un ritual, así seguro que terminas el día de una manera estupenda :D
Y la verdad, me das un poco de envidia... ¬¬
A mi no me gusta bañarme, sin embargo me encanta estar bajo la ducha, me relaja, aunque los dias laborables la ducha dure 5 minutos, los justos para poder salir escopetao al trabajo...
Buen ritual para relajarse.