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Ya no seré tu río, ya no volveré a tu cauce.

10:18, 29-sep-2008. Por Rober

     Anoche, mientras la penumbra del más oscuro cielo pintaba las paredes de mi cuarto, y borraba de un plumazo las sombras de mi cuerpo, me senté frente a la ventana, quieto, inmóvil tan solo el entrecortado respirar por tu ausencia movía el aire. Me paré a pensar en ese ir y venir del aire en mi pecho, como tantas veces me paré a pensar en el ir y venir de tus miradas entre yo y las nubes. Pequeñas gotas de lluvia comenzaron a romper la quietud contra el cristal, como si de las necesarias lágrimas que a gritos pedían mis ojos, se trataran.

     Cuando conseguí desdibujar el velo de nostalgia que tenía en mis pestañas, centré mi mirada en dos gotas de lluvia. Cada una de ellas estaba suspendida en una de las esquinas superiores del cuarterón de cristal de mi ventana, aguantando en el más difícil equilibrio para no precipitarse al vacío. Si pudieran sentir, seguro sentirían el mismo vértigo que yo ahora sin tu presencia. Cuando ya no podían abrazar más lágrimas, se precipitaron, serpenteando por el cristal, acercándose por momentos y alejándose por instantes.

     Inevitablemente, su deambular me trajo a la memoria nuestro amor, tantas veces distante, tantas veces incendiario y pasional. Cuantas veces te alejaste o me dejé alejar? Como un río encauzado al capricho del hombre, mi naturaleza me devolvía a tu curso, al cauce de tu vida y me vestías y desvestías a tu antojo del vestido de tu capricho. Y yo silencioso como reguero de escaso caudal, serpenteaba en tu vida buscando llenar tus vacíos. Me daré por satisfecho si alguna vez te hice sentir plena de algo...

     Las dos gotas como las lágrimas de mis ojos que te añoran dolorosas, se lanzaron en un vertiginoso salto al vacío hasta chocar con el marco del cuarterón. Y lo salvaron en su búsqueda del infinito como tu y yo salvamos mil desventuras, tus miedos mis temores, tus locuras transitorias y mis manías. Quizá todos esos aderezos, hacían de nuestra vida un trago llevadero por sus altibajos, mezcla de euforia y tristeza a partes iguales y grandes sumas de ilusión y ternura. Tormentosa combinación que desataba pasiones de ida y vuelta, destino la felicidad, el sueño...

     Como último escollo para el viaje de mis dos gotas, hoy una y única e inseparable, el marco de mi ventana que como el de mi vida, es el lienzo de un cuadro que enmarca el mundo de ambas. Al igual que mis labios, ya resecos, marco de madera caduca, seca, resquebrajada y casi podrida por la humedad de tantas gotas como lágrimas chocando contra ellos. Las dos se abrazan en un último lazo y desaparecen entre los surcos que llevo grabados en mi espalda en mi mirada para hacer crujir el lienzo de esta historia tras el portazo que diste al salir de ella.

     Anoche, mientras ya la oscuridad se posaba en mis manos, me acosté en el montón de caricias que desparramamos en mi cama y llevé dos gotas a tu almohada, vacía, gélida, áspera... Me abandoné al sueño imaginándote a mi lado y mi cuerpo se dejó llevar por el curso de un nuevo río de unas nuevas aguas que me llevaron a nuestro sueño. Ayer abandoné la carne que daba forma a mi cuerpo a tu río y me despedí de ti, de mí de nuestra historia. Anoche, anoche yo fallecí por ti pero no para ti ya no volveré a tu cauce seguiré mi curso...

Que pesada es mamá cuando me riñe.

22:45, 1-may-2008. Por Rober

Querido diario...

     Esta tarde mamá, me hizo enfadar, como siempre, es que ya no la voy a querer más. Por qué tengo que recoger la habitación cuando quiero ver la tele?. Además, ya le he dicho que iba a recogerla cuando acabara mi serie de dibujos animados preferida. Si, ya se que de eso hace un par de horas, pero es que como dieron un capítulo de una serie nueva pues me he entretenido. Si era la serie de los cromos que nos han dado en la valla del colegio, ya he empezado la colección porque a mí me ha tocado un álbum: Ya tengo dos hojas llenas, en el cole no me han dado muchos sobres pero en cuanto he salido, como ha venido mamá a buscarme, le he pedido que me comprara tres sobres y nada más acabar el bocadillo de chocolate y el batido de fresa hemos ido al quiosco a por ellos.

     Me ha costado abrir los sobres porque tenía las manos heladas, menos mal que mamá me había traído la sudadera nueva, la que me compró el otro día. Es que como mola mi sudadera, la tienen los de la pandilla en colores azul y rojo, pero yo la quería verde y mamá la encontró después de mucho buscar pero la encontró. Es que mamá es la mejor cuando busca mis cosas. Con esta sudadera no tengo nada de frío.

    Por dónde iba? Ah, si, por lo de la habitación, es que me despisto y se me olvidan las cosas, como cuando voy al partido de fútbol y nunca meto las botas en la mochila, ahí si, ahí mi mamá no se le olvida, porque ella siempre repasa la lista. La escucho murmurar y si le pregunto - qué dices mamá? - ella siempre me contesta que  - poner el cerebro por tí - y no se que más de que la cabeza me la voy a dejar y algo de que no solo para llevar pelo, es que no le hago mucho caso, como es tan pesada. Pues eso, que ella erre que erre con que recoja la habitación y así ha estado toda la tarde.

     Solo me ha dejado de dar la lata cuando ha venido mi amigo a jugar con los videojuegos, en ese rato no me ha reñido, eso si nos ha traído unos refrescos y unas chocolatinas. Aunque me ha limpiado la barbilla del chocolate con un pañuelo mojado de sus labios, ¡que asco! ya sabe que no me gusta y menos delante de mis amigos. Aunque otras veces como lleva toallitas en el bolso me limpia y voy guapo y veo a esa niña del cole que tanto me gusta con la cara limpia y bien peinado. Porque siempre que me limpia tiene la manía de ponerme bien - "esos pelos de espinete que tienes" - dice ella.

     Cuando se ha ido mi amigo a hacer los deberes, ha vuelto a reñirme con lo de la habitación y a la vez con los deberes. Jo, es que no puedo hacer todo a la vez le he gritado. Ella me dice que entonces ella tampoco y que no puede firmarme el papel de la excursión del viernes y plancharme los vaqueros que me regaló la tía Marta. Todavía no se como supo la tía Marta que yo quería esos pantalones, si yo no se lo he dije, habrá sido mamá?. Luego, como no me apetecía recoger la habitación me he puesto a hacer los deberes, que rollo. Mates y lengua con lo que las odio y las dos maestras que me tienen manía, bueno y la de historia y la de inglés ah! y el de ciencias. Yo no se por qué tenemos tantos maestros y maestras si en mi casa cuando yo no se algo de los deberes mi mamá se lo sabe todo, si no fuera por eso me tendrían más mania por no llevar los deberes hechos.

     Mamá tiene que estar cansada, porque cada vez que le he preguntado a algo que no sabía, ha dejado de planchar y ha venido a ayudarme pero bueno mamá nunca se cansa. He acabado rápido los deberes porque hoy daban el partido de mi equipo en la tele. He dado un salto sobre la mochila del cole que estaba en el suelo, he tropezado con el balón y casi me resbalo al caer sobre el monopatín pero - luego recojo la habitación, después del partido -  es que un partido así no se juega todos los días. Y mamá me ha vuelto a reñir por no se que de la sudadera en el suelo y los calcetines, no la oía bien con la tele tan alta. En el descanso mamá me ha traído unas palomitas y me lo he pasado genial viendo la segunda parte con las palomitas.

     Pero sigo enfadado con ella, porque ha puesto pescado para cenar y lo hace a propósito porque sabe que no me gusta. En vez de ponerme salchichas y una hamburguesa, no, pescado y patatas cocidas, si por lo menos las hubiera puesto fritas y con ketchup. Eso lo ha hecho para vengarse de no recoger la habitación. Pero que se jorobe que cuando no miraba o recogía la cocina, le he echado varios trozos a su plato y yo he tenido suerte porque me he comido los que no tenían espinas. Por lo menos me ha dado un colacao y no me voy con sabor a pescado en la boca. Aunque tampoco con sabor a colacao, porque se ha vuelto a poner pesadísima, seguro que el resto de mamás no son tan pesadas, para que me lavara los dientes con las ganas que tenía de irme a dormir.

     Bueno diario, ya me voy a dormir, porque hace un rato que mamá casi cerró la puerta y yo estoy aquí bajo las sábanas y con mi linterna escribiendo en mi diario y debe ser tarde. He tenido que esperar a que mamá creyera que me había dormido y a que recogiera la habitación ella para poder escribir en mi diario. Seguro que mañana mamá me reñirá porque no me levanto y como dice ella andaremos a la carerra para ir al cole y que me deje ella antes de ir a trabajar. Bueno al final creo que mañana la perdonaré por reñirme hoy, luego dice que yo no hago nada por ella, pues anda que ella. Me voy a dormir, seguro que si papá no se hubiera ido al cielo él no me reñiría tanto pero seguro que desde el cielo estará orgulloso de mamá. Hasta mañana mamá, hasta mañana papá, hasta mañana diario.

* Ahora reflexiona en lo importante que es tu madre cada día, cada noche, en cada paso que damos y da las gracias por compartir con ella todo lo que puedas. Feliz día de la madre a todas.

Ayer estuve en nuestra playa.

22:45, 29-abr-2008. Por Rober

_____Ayer mis ojos cerrados me llevaron a nuestra playa. La recuerdas?. Volví a tocar nuestra arena, allí estaba, blanca con su intenso color tostado. Se me escapaba entre los dedos mientras intentaba atraparla como se atrapa el recuerdo del amor de una vida, pero es tan fina, con sus granos tan toscos que no pude retenerla como tampoco conseguí retenerte a ti. Mi pecho se llenó con el olor penetrante del salitre, el olor del agua, tu también debes sentirlo, ese olor a lavanda, a vainilla, a miel. Lo notas?

_____Ayer mis pasos me llevaron a nuestra playa. Y me senté en las rocas, mojadas desgastadas, con ese verdor del pasto en primavera, allí estuve, tumbado entre las margaritas. Deshojé cien al menos, hice todas las trampas posibles, pero solo en una acabé con un "me quiere". Te he guardado el tallo seco, para nuestra caja de tallos secos de flores "me quiere". La sigues guardando en el arcón del desván verdad?. El resto los lancé al mar para que se lleve tus "no me quiere" lejos, muy lejos, al menos hasta la orilla.

_____Ayer mojé mis piés en nuestra playa. El agua estaba gélida como solo el sol puede calentar el agua. Las olas mojaron mis tobillos aferrándose a ellos con su bravura en la más deliciosa de las caricias. Y las nubes de nuestro despejado cielo bajaron a mesarme los cabellos. Paseando por la arena tropecé con una concha de caracola y al llevármela al oído me susurró tus sonrisas. Guardé dentro medio puñado de besos para cuando vengas a buscarlos. No tardes en venir o se los llevará la marea para compartirlos con las sirenas.

_____Ayer me senté frente a nuestro mar, justo enfrente de nuestro amor, y pasaron las horas y los días, anoche estuve en nuestra playa, llevo allí sentado varios años, esperándote. Se hizo de noche, justo al llegar el alba y nuestro faro, nuestro alto y viejo faro, me bañó con su luz mientras mis lágrimas bañaban mis mejillas. Cayeron sobre el agua y se fueron en tu busca, cuando te encuentren, no lo notarás pero bañarán tu cuerpo a miles de kilometros de aquí en otro mar, bajo otro faro, junto a otra concha de caracola.

_____Ayer encontré mi botella de cristal, la que lancé al mar mañana, tenía dentro el poema que te escribí. El papel estaba intacto, pero roto y deteriorado como mi alma, incorrupto y con cientos de mares visitados en tu busca. Tan solo una marca de carmín en un extremo y tu aroma lo hacían diferente. Recuperé uno de los miles de "te amo" que había escrito en el amarillento papel y volví a depositarlo en la botella. Con todas mis fuerzas lancé la botella al mar y ahora viajan juntas mis lágrimas y tu botella a buscarte para traerte a mi lado.

Y que no me separen de tu vientre.

23:55, 27-abr-2008. Por Rober

_____Mi deseo es simple, deseo resbalarme entre las sábanas y tropezar con el aroma de tu piel por sorpresa. Quiero que cuando mi cuerpo deje caer su peso, sobre la fría superficie de aquellos lienzos que tanto visitamos en nuestro jugar, solo sienta el calor de tus curvas a su lado. Mi deseo, mi sueño, consiste en poder pasar la yema de mis dedos por cada uno de los recovecos que caprichoso tu contorno dibuja en mi recuerdo.

_____Quiero que el aroma de tu cabello, me adormezca como si se tratara de un éter perpétuo y amarrarme como ramas a tu cintura hasta que se fundan mis brazos con tu vientre. Anhelo que el dorso de mi mano pueda pasearse por tus mejillas aliviado por la brisa de tu respiración. Y quiero que cuando la luz de cada nueva mañana, despierte a tus párpados para dejarme ver el profundo color de tus ojos, en el velo adormecido de tus pupilas, se refleje el rostro de este pobre mendigo de tus caricias en el que me he convertido.

_____Deseo dar un salto desde la foto amarillenta en la que me he convertido para ti, hasta tu lecho y pegar mi barbilla a tu vientre y dejar a mis labios que pierdan la piel en besos sobre tu adentro. Quiero que tu voz, mentirosa y compasiva, me susurre que me amarás por siempre y que el "siempre" solo dura dos días y el primero fue ayer. Que mis lágrimas hagan fondo en tu ombligo y el barco de mis sueños, naufrague en ese mar de agua salada. Ansío que tu voz murmure un solitario "te amo", mientras tu sonrisa se divierte contemplando la profundidad de mis arrugas.

_____Mi deseo es que llegue el invierno con su frío atenazante y me encuentre cobijado en tu pecho, con tus brazos y caricias como mantas de la más suave lana para resguardarme. Solo quiero que tu cuerpo desnudo al levantarse arrastre las ropas de tu cama y con ellas los harapos de mi ajado y marchitado cuerpo. Y decirte adiós entre sollozos hasta pronto. Por último te pido que me concedas este deseo, el que colma todos mis sueños, existe, se...

El final del túnel...

09:02, 9-ene-2008. Por Rober

     Hay una luz al final del túnel, o eso espero. Cuando el infortunio nos rodea, cuesta mucho abrir los ojos para ver el final del túnel, pero a buen seguro está ahí. Está al final del camino oscuro y sombrío pero está. Solo hay que ser paciente y llegar. Es fácil de pensar así fuera de ese infortunio pero se puede pensar así también dentro.

     Cuando una mala noticia o decisión, un error, una incertidumbre se posa sobre nosotros, tendemos a dejar caer nuestra mente y nuestro cuerpo en la más profunda de las tristezas, y a la vez, derramamos todo lo bueno que tenemos en ese momento a nuestro alrededor. No porque no lo valoremos, pero si, porque ante dos acontecimientos iguales en importancia, pero uno afortunado y otro desafortunado, nos llevan a decantarnos por la tristeza, la pena, la desolación.

     Hacemos nuestra maleta de penas, de lágrimas, de sollozos y dolor y entramos en ese túnel oscuro para hacer, a menudo solos, ese recorrido en busca de la luz del final. Pero que ocurriría, si el túnel estuviera atestado de otros que buscan la luz del final como tu?. Que ocurriría, si el túnel alternara su cerramiento con fuentes de colores, con ventanales a la luz del día?. Y lo peor, qué ocurriría si al llegar al final del túnel y una vez lograda la tan ansiada luz, no recuperáramos aquello que dejamos a la entrada en el otro extremo?

     Al final resultará que estamos del otro lado del túnel, habremos llegado a la luz, pero nuestro equipaje seguirá siendo nuestra maleta de penas, de lágrimas, de sollozos y dolor algo más gastados todos ellos. Pero en el otro extremo del túnel, al otro lado de la montaña se quedaron las maletas de la ilusión, la alegría, los sueños y todo aquello bueno que dejamos. Quizá, el secreto radique en hacer el camino del túnel con menos peso en las maletas de las desilusiones y acompañarnos de una mochila con las alegrías, en hacer el camino acompañados, en asomarnos a los ventanales e intentar beber de las fuentes de colores.

     Ahora que te encuentras antes de iniciar un túnel, o ahora que estás a tiempo de decidir como afrontarás tus próximos túneles, deja preparada una gran mochila para el camino y abre tu mente a hacer el camino acompañado. Seguro que cuando llegues al final tu vida será más plena.