Leyendo un libro desde el final...
14:05, 7-dic-2007. Por RoberDéjenme que les cuente algo que me ocurrió recientemente y que puede venir al caso de lo que quiero trasladarles.
Hace poco una amiga me comentaba sobre su idea, basada en los años, acerca de su futuro ya escrito. Ella durante años se había imaginado con una persona a su lado, una vida más o menos rutinaria y prestablecida con pocos cambios reseñables. Y todo esto desde un prisma optimista, lejano de caer en el pensamiento de ser por ello una mala vida o aburrida, monótona y vacía.
Pues bien a esta amiga se le desmontó la vida sin destornillador para volver a montarla. En este momento, se encontraba en un vaiven de acontecimientos que le presagiaba un futuro cercano, incierto, convulso y la inquietud le estaba preocupando. Me lo contó, más que pedirme consejo, y yo caí en el mal vicio que tenemos de dar consejos que no siempre nos aplicamos. Bueno, me corrijo, y más que darle un consejo, le hice ver la postura que tengo de un tiempo acá, respecto de las vidas que nos prescribimos. Creo que es mejor ver nuestra vida desde el punto final hacia atrás.
En mi opinión, creo que es mejor intentar imaginarnos nuestra vida desde su punto final hacia atrás. Es decir, creo que es mejor en vez de imaginarnos nuestra vida de ahora en adelante, caso que nos llevaría, a que cualquier decisión que no se ajuste a ese guión, puede ocasionarnos un trance, o una decepción o un fracaso; imaginarnos nuestra vida, vista desde el final hacia atrás, donde cualquier decisión es válida ya que nos queda el resto de capítulos por escribir. De este modo, nadie puede esperar que seamos grandes personajes o triunfemos en mayor o menor medida. Los que nos rodean, solo podrán esperar aquello que finalmente consigamos ser. Así mi amiga, aquella que en su vida prestablecida, solo iba a tener un hombre en su vida, bien podría tener cinco o seis y vista desde el final su vida sería esa, para bien y para mal. Si al final fue feliz, nadie estaría decepcionado.
Bueno, pues ahora yo estoy intentando ver mi vida desde el final hacía aquí, proque el futuro cercano parece incierto en algunos campos de mi vida. No me pregunten, porque no es cuestión de airear pañuelos. Pero la realidad es esa. Estoy ante un cocktail de dudosa resaca. Quizá lo celebre como el mejor de los champagnes o quizá como el peor vinacho de taberna. Espero que sea lo primero. Para curarme en salud o mejor dicho para creer que me curo en salud. Estoy situándome en la futura resaca del vino de taberna. Así, a la brava, sin tapa que llevarse a la boca con cada trago.
No es en el campo sentimental en el que se presenta el futuro incierto, pero para el caso, el ejemplo de mi amiga me sirve. Yo tenía mi vida más o menos prestablecida, con un futuro sin altibajos, pero atractivo. Ahora ese futuro se tambalea y no por ello implica que tenga que ser hacia una situación negativa, pero se tambalea y eso genera dudas. Las dudas generan angustia y la angustia es mala compañera para estos viajes. Los demás están viendo seguramente mi futuro, desde él presente y por eso, como decía, todo lo que no se ajuste desde ya, puede ser un fracaso o decepción. Yo, estoy imaginándome mi presente desde mi libro ya acabado para dejar todo abierto. Mi objetivo, es no decepcionarme a mí mismo, ya que la decepción de los demás no está en mi mano. Ya veremos como siguen los capítulos del libro. A pesar de todo tengo la sensación de haber escrito mucho en este post y no haber dicho nada.


