Me voy
Publicado el 26/01/2007 a las 15:53
A partir de ahora estoy en:
Telegrama
Publicado el 22/01/2007 a las 01:33
No es que haya abandonado el blog, ni que de nuevo me haya mudado a otro hosting (que de hecho, me lo estoy planteando ante los nuevos cambios de Wordpress)... sino que simplemente, estoy de exámenes. Empiezo este miércoles y acabo el día 16 de febrero: en medio media docena de exámenes que me colocaran un poco más cerca del final: a tiro de piedra que se dice.
No soy un estudiante modelo, y probablemente tampoco un ingeniero ni una persona modelo. Esto quiere decir que no estudio todos los días, ni siquiera todos los meses: de hecho, sólo estudio en época de exámenes. De pronto, a cuatro días vista del examen, me fotocopio los apuntes de algún amigo y entonces, es cuando realmente comienza mi cuatrimestre.
No es que me sienta orgulloso de ello: simplemente, ha sido mi elección. Con saber lo necesario para aprobar el examen, me basta. No me obsesiona ni me enloquece querer saberlo todo, simplemente, porque el cinco es mi nota por excelencia: adoro ser mediocre. Aunque en el fondo (voy a ser sincero), pienso que saco un cinco porque quiero, y que en el momento que quisiera sacar un diez, lo haría.
Pero no tengo motivación para ello. Qué fácil es decir esto, ¿verdad? No soy el mejor porque no quiero... Pero qué cojones, este es mi álter ego: todos somos jodidamente creídos y egoístas untados de falsa modestia.
Sin ir más lejos, esta mañana se me ha acercado en la biblioteca una compañera de clase a preguntarme una duda. Ella SÍ es una estudiante modelo: estudia todos los días, hace todos los ejercicios, termina todas las prácticas, presenta todos los informes... en su vida, lo primero, son los estudios. Y ella, esta mañana me estaba preguntando una duda a mí: a ese compañero de clase subestimado al que no tiene en su lista de competidores. Y además, era una mierda de duda!
Se la he respondido desde mi papel de tonto: yo creo que es así Consuelo, pero tampoco te lo puedo garantizar. Cuando en realidad tenía perfectamente claro que el signo negativo en la expresión de la deformación transversal de una galga extensiométrica se debe a la ley de Poisson, en la que se asocia una deformación longitudinal a una transversal mediante la constante mu y el signo negativo.
¿¿Pero cómo diablos puedo sacarme yo la carrera estudiando apenas cuatro ó cinco días y ellos necesitan meses?? Tengo descartada la opción de ser un genio, a no ser que todo mi grupo de amigos lo seamos, porque todos nos movemos con el mismo viento. ¿Qué es lo que hacen ellos tan mal o qué es lo que hago yo tan bien?
En fin, delirios... no me tengan este post en cuenta.
Bibliotecaman
Publicado el 16/01/2007 a las 01:26
Empiezo la semana que viene, pero ya es como si estuviera de exámenes... no me pidáis más!
Uno más
Publicado el 13/01/2007 a las 01:28
Pues sí, hoy ya son 23... años. Happy birthday to me.
Reunión departamental
Publicado el 11/01/2007 a las 07:02
Ayer tarde tuve mi habitual reunión del PFC con mi director y entre otras cosas, me invitó a que me pasara hoy por el laboratorio para asistir a una reunión que un colaborador externo del grupo de investigación iba a dar para presentar los avances de su trabajo, que están ciertamente ligados con los míos en tanto en cuanto trabajamos dentro del mismo proyecto (aunque cada uno con sus aspiraciones bien claras: él una tesis y yo un PFC).
La situación por tanto era plantarme en el laboratorio hoy sobre las 15.30 compartiendo espacio con los 5 ó 6 profesores que pertenecen al grupo y que en su día (incluso uno de ellos este curso) me han dado clase. En general no es que me impacte la figura del profesor y haga que tartamudee cuando me cruzo con uno de ellos, pero si es cierto que no me gusta estar de pegote en los sitios y en esta ocasión, me parecía que al menos a priori mi presencia allí sobraba.
Con todo el manojo de nervios que ello me producía, esta tarde me he plantado allí y he intentado hacer como que en ese momento ni estaba marginado, ni sobraba ni pintaba alli menos que un transatlántico en Madrid. He prestado atención a la presentación del colaborador, cuyo punto de partida era el mismo que el mío, y la única conclusión clara que he podido obtener es que su proyecto y el mío no se solapan en absoluto y que el suyo a su vez estaba aún bastante poco desarrollado.
Pero entonces ha llegado el momento en que mi director ha decidido comentar en lo que yo estaba trabajando... y han empezado a caer las críticas a mi PFC como habichuelas. No a mi trabajo en sí, sino a la utilidad de este dentro del proyecto común: me han venido las ostias de todos lados, y cuando ya casi estaba a punto de gritarles "vale, vale... quedaros con la mierda que he hecho que ya me busco otro PFC" se me ha acercado uno de los profesores que en su día taché de todo menos bonito y me ha preguntado cuánto tiempo tardaba mi procesado: 1 ó 2 segundos, señor.
Y entonces ha alzado la voz: quizás lo interesante sería utilizar lo de este muchacho en un primer ajuste grueso para poder obtener la inclinación del plano y posteriormente tener que realizar únicamente una DRR (el trabajo del colaborador) que sí sabemos que requiere de un tiempo de cómputo elevado. Nosé... es simplemente una idea, pero al menos es algo novedoso y tenemos que hacer algo nuevo porque hasta el momento no lo estamos haciendo. Y se ha hecho un silencio sepulcral.
De un plumazo me los ha quitado a todos de encima, ha puesto mi PFC en un lugar destacado dentro del proyecto general del grupo de investigación y a mi me ha levantado un poco el ánimo cuando ya estaba pensando que mi código únicamente serviría para imprimirlo y colgarlo de recuerdo en mi habitación. Pero claro, la siguiente pregunta entonces ha sido... ¿y cómo lo has hecho?
Y entonces he tenido que pasar a explicarles a mis profesores qué había hecho y cómo lo había hecho entre temblequeos de voz y tartamudeos porque yo mismo era consciente de que no se estaba entendiendo nada... pero es que joder, mi PFC no es algo trivial de explicar fundamentalmente porque requiere tener bastante agudizada la imaginación espacial ya que trabajo con cortes a imágenes 3D que no están completas.
Tanto es así que claro, pobrecitos ellos, no han tenido más remedio que preguntarme alguna que otra cosa a la cual, claro está, he respondido sin problemas e incluso con algo de mala leche cuando la pregunta ha venido de un doctorando al que por lo visto le jodía que yo estuviese allí y me ha hecho una pregunta en tono socarrón que... me ha tocado los cojones. No por la pregunta, sino por el tono... bueno, por eso y porque es un lameculos que lleva chupando suela desde que acabó la carrera para quedarse de profesor en la universidad, joder!
Tras un poco de debate mi director ha dicho que más adelante les presentaré a ellos también mi trabajo (¡¿?!) y bueno... nos hemos ido en paz.
Resumen: Una reunión de seis profesores de una universidad mediocre de España obviamente no es gran cosa, pero para mí (joven e inexperto) la situación era poco menos que codearme con el alto comisionado de la Organización Internacional de Procesado de Imagen Digital. Al mismo tiempo, me he dado cuenta de la mediocridad de los que allí estábamos reunidos: el colaborador únicamente se había limitado a implementar los métodos de un par de artículos que se habría pillado de ScienceDirect y sin embargo todos admiraban su trabajo al tiempo que el nivel de preguntas y sugerencias que se hacían eran, en general, bastante normalito. No es que peque de prepotente, pero simplemente me imagino cómo hubiera sido esta misma reunión en una universidad de primer nivel (en la que, probablemente, yo no estaría) y... no hay color.
Me queda un patada
Publicado el 9/01/2007 a las 12:11
Sobre las cuatro de la tarde llego a la biblioteca dispuesto a echar la tarde repasando teoría de colas y sensores electrónicos. Busco y rebusco y al final escojo mi sitio: justo delante de una columna, para no ver nada que me distraiga más allá de 30 centímetros de mi cara. Además me pongo el mp3... podría montarse una fiesta rave a mi alrededor en ese momento que yo, permanecería impasible... obligándome a mí mismo a aislarme del mundo y así no hacerme con la más mínima excusa para salir de allí corriendo.
En cuanto que me pongo a estudiar, me doy cuenta de que este año estudio (hoy ha sido el primer día) sin ilusión ni interés... ya sólo por inercia. Todo es cuesta abajo y sé que, a poco que me deje llevar, llegaré al final. No necesito más esfuerzos ni más ganas: es suficiente... como la media de mi expediente.
No puedo evitar mirar a la gente que pasa: me horrorizo. Son todos yogures recién salidos de casa a los que sus madres limpian los zapatos antes de ir a estudiar a la UNIVERSIDAD. Pero en el fondo me despiertan un sentimiento de ternura... y unas ganas tremendas de ser su profesor y que tengan pesadillas conmigo cada noche. Sí, lo reconozco: debe ser por frustración o algo así, pero a veces me imagino como un profesor cabrón y me da gustirrinín.
Plas!... y vuelta a la realidad
Publicado el 7/01/2007 a las 01:15
Mañana (hoy ya) vuelta a mi ciudad de estudio. Muy temprano a hacer las maletas: la ropa, los apuntes, el ordenador, los regalos de reyes, algo de comida... una y otra vez, prácticamente cada fin de semana siempre es igual: haz maleta, viaje, haz maleta, viaje y ordena. Mañana además cambiamos de habitación en el piso: me voy de la suite a la doble... estoy contento con el cambio: mi habitación de ahora es un solar, demasiado grande... yo no valgo lo suficiente como para ocupar tanto espacio.
Y entonces va a llegar el lunes: a partir de ahí dos semanas para empezar los exámenes. Los huevos en la garganta: ¿en qué he empleado el tiempo estas navidades? Pedir apuntes, ordenar, carreras, últimos informes de prácticas y a estudiar: horas, minutos y segundos. Café, mal comer, mal dormir, mal follar, mal despertar... alguna que otra celebración: noches locas en que nos liamos la manta a la cabeza y nos emborrachamos a la salud del 5, del 3.7 o del 10.
Este miércoles, también, reunión con mi director de PFC. ¿Quién dirige a quién? No he tocado el PFC estas navidades, pero le engañaré: le señalaré dos líneas de código y le preguntaré, me montaré teorías en el aire para que piense y mientras, pase el tiempo. Dos horas de no para de hablar: él, no yo. Un martirio para mi cabeza: siempre salgo de allí con falta de riego en el cerebro.
Pero al menos ya, mañana, todo el mundo vuelve a la normalidad. Se acabó el exceso, las obligaciones, las impresiones, los deseos... a partir de mañana todo el mundo se conciencia de que deben volver a ser mediocres, como mierdas. A partir de mañana se pierde el amor, los buenos deseos, la bondad, la generosidad, el consumismo... mañana vuelven los problemas. Mañana vuelve el trabajo, vuelve el orden. Se acabó la catarsis, se acabó la navidad
De caprichos
Publicado el 5/01/2007 a las 01:19
Vale: de pronto ha venido a mis manos cierta cantidad de dinero (nada como para volverse loco) y he decidido autocomplacerme regalándome (porque es navidad, que pijo) una cámara de fotos digital que llevaré como cuatro ó cinco años deseando. El modelo elegido ha sido la Nikon Coolpix L3, que es la máquina que El Corte Inglés ha decidido vender como churros estas navidades y por eso las tenía puestas una encima de otra formando una torre. Buena, bonita y barata (139€).
El juguete está bien, pero tampoco voy a aburrir contando la cantidad de cosas buenas que tiene porque al final lo único que hace es echar fotos, como todas. Ahora bien, tampoco he tenido mejor manera de estrenarla que en una excursión que hemos hecho mi novia y yo a una tetería de la que nos habían hablado maravillas.
Llegar, a parte de la media hora de camino, es difícil, muy difícil si no se tiene un mapa de Google Earth como el que yo llevaba en el portátil. Se trata de una casa (chalet más bien) perdida en medio de la nada decorada estilo árabe de la forma más auténtica que conozco. Al llegar se toca una especie de cencerro y sale un moro a abrir una puerta de rejas: entonces te invita a que des un paseo para ver todo aquello y luego tomes algo.
Durante el paseo he alucinado: jardines de arbustos, árboles, bambúes,... fuentes, lámparas de forjado, pavos reales (vivitos y coleando), etc. todo cuidado con mimo. Luego, la casa en realidad consiste en multitud de dependencias repletas de alfombras, pufs, mesas pequeñitas, arcos y paredes con "repujados" árabes, etc. En la planta superior hay una auténtica jaima, donde he decidido plantar mis posaderas. Y todo ello con música árabe de fondo en todas partes.
Entonces hemos pedido té de canela con leche y té verde con hierbabuena, además de un surtido de dulces, y nos han traido dos teteras llenas de hierbas y un plato con dulces de miel, nueces, dátiles, etc. El té... exquisito, auténtico, con verdadero sabor... el mejor que he probado nunca (y soy aficionado al té). El precio: 6€ cada té (las teteras tenían cantidad, he estado dos horas bebiendo té) y 4€ el plato de dulces (para dos personas).
Quien tenga la oportunidad, que la visite (Cziffra que no se te olvide recordármelo). Tienen web, aunque no refleja mucho la verdad
Cosas que aprendí del PFC
Publicado el 4/01/2007 a las 01:00
Esta tarde me he puesto a trabajar en el PFC (Proyecto Fin de Carrera) después de todas las vacaciones sin mirarlo siquiera y, en un rato que he tenido que salir a la calle me he estado preguntando el por qué de mi dejadez. Bueno, digo preguntando pero en realidad me machacaba a mí mismo: fíjate las ganas con que empezaste el PFC y ahora lo tienes ahí abandonado, cuando te enfrentes al día a día de un trabajo te vas a hundir, no vas a ser capaz...
Como al final todos tenemos que justificarnos ante nosotros mismos de una u otra manera, yo he encontrado la motivación de mi dejadez en que, en general, sólo soy capaz de entregarme en cuerpo y alma a un trabajo cuando me motiva y además, representa un reto. O si quiero ver el vaso medio vacío: si el trabajo no me motiva, no hay nada que hacer. No tengo el sentido de la responsabilidad ni el espíritu de sacrificio de muchos de mis compañeros que, les guste o no, el simple hecho de "tener que hacerlo" les hace ponerse como si les fuera la vida en ello.
A dicha conclusión he llegado analizando un poco varias situaciones parecidas, por ejemplo: cuando empecé la carrera estudiaba más que kilómetros hace un galgo, porque no sabía de qué iba aquello y estaba acojonado. Ahora bien, en cuanto que primero lo pasé sin demasiados problemas y tomé consciencia de que aquello simplemente era cuestión de tiempo, fui rebajando mis horas de estudio en forma de exponencial negativa. Parecido me ha pasado con el proyecto: al principio no tenía ni idea de por dónde cogerlo y esto hacía que me levantara y acostara pensando en él. Luego, una vez ví que ya lo tenía y que simplemente se trataba de pelearme con el código, lo abandoné muchísimo y, algo que podría haber acabado hace muchas semanas, aún lo llevo pendiente.
Esta es la putada: darse cuenta de este tipo de cosas a falta de unos meses para que me peguen la patada al mundo laboral, donde en principio ya no tendré la tremenda cancha que tiene un estudiante. Entonces me convertiré en un tremendo desgraciado infeliz trabajando como ingeniero o en un ingerio frustrado trabajando en telepizza, quien sabe... igual hasta encuentro el trabajo de mis sueño y soy feliz.
Y para que no todo sea malo malote,... Ahora que me he puesto a trastocar un poco el PFC, me he dado cuenta de que o bien soy un genio en la sombra o un inútil con mucha suerte... no sabéis el gusto que da que tu código sea mucho mejor de lo que tú siquiera pensabas y que él solo, como si tuviera vida propia, haya tenido en cuenta cosas que tú obviabas hasta ese momento
Adelante
Publicado el 2/01/2007 a las 01:48
Genial, ya han pasado las navidades: ya no hay obligación de pasarlo bien, ni de salir de fiesta o de acariciarnos con miradas tiernas. A partir de mañana me sentiré un poco más libre, más desahogado... con más margen para hacer y deshacer a mi antojo. Genial...
Me queda menos de una semana de vacaciones y de pronto, un montón de cosas por hacer. Si empiezo por la conciencia, debiera ponerme a estudiar, acabar las prácticas y darle un poco de ánimo al proyecto fin de carrera (PFC). Si atiendo a mis instintos me apetece ir de caminata al monte, relajarme en un spa y retomar el contacto con varias personas con las que nunca lo he tenido o bien algún día lo perdí. Y para no desentonar con el resto también me apetece comprar algunos regalos y, claro, regalarme a mí mismo algo.
Lo primero en caer imagino que será una modesta cámara de fotos digital. La llevo deseando desde hace varios años porque en el fondo sé que me servirá de excusa para salir e ir a lugares como si de un reportero del National Geographic se tratase. Aunque nunca abriré un fotoblog eso sí; no al menos como la mayoría de los que estoy acostumbrado a ver: foto al tazón de café con leche, foto a un perro cruzando la calle, foto a un mendigo...
Y en seguida volveré a mi piso y estaré de exámenes e ingeriré cantidades ingentes de café al tiempo que habito la biblioteca 23 de las 24 horas del día. Y comentaré con mis amigos cuando pase una mujer de órdago, y nos iremos a beber cerveza cada vez que salgamos de un examen (haya ido bien o mal)... y así todo hasta que se acabe, esta vez sí, para siempre... porque este es el último año.
No seguiré los tópicos
Publicado el 31/12/2006 a las 03:32
Leer mis feeds estos días es una tortura: que si feliz 2007, que si esto es lo que quiero hacer en el 2007 o esto es lo que he hecho este 2006, que si soy feliz, que si me compré un hámster... La navidad, en general, es un coñazo. Hace frío y hay demasiada gente, y si no fuera por ese sentimiento de hermandad que le entra a la gente propondría reconvertirlas a una fiesta hedonista erótico-festiva. Pero claro... tan aburrido como leer los buenos própositos de la gente es leer las críticas de los que no los soportan. Jesús que cárcel!
Esta noche no voy a salir de fiesta: no me apetece. En realidad lo que me apetecería sería pasar la nochevieja en una pequeña casa rústica en medio de la nada, iluminada sólo con velas y sin que hiciera mucho frío para poder estar al aire libre. Yo sólo, al menos a 10 kilométros a la redonda de cualquier atisbo de civilización, y entonces meditar, llorar, reír, escupir...
No tengo motivos para otra cosa. Atravieso una crisis con mi pareja: poco a poco se ha ido olvidando de quererme, y no sé si es demasiado tarde o estoy pagando el ser primerizo en esto de las relaciones con una falsa alarma. Por otra lado, las cenas y comidas familiares en navidad parecen cada vez una fotografía triste que anuncia que ya queda menos; se me mezclan los sentimientos entre la tristeza y el amor y el resultado es que acabo sólo con ganas de salir de allí y correr sin dirección.
Sin duda, estas navidades no están siendo (ni de lejos) las mejores de mi vida. Ahora sólo me queda cerrar los ojos y esperar a que acaben, cuanto antes mejor.
Bienvenido a Madrid
Publicado el 31/12/2006 a las 02:57
Madrid siempre me ha dado miedo: en las 3 ó 4 veces que he estado allí pasando unos días siempre he vuelto a casa enredado, estresado y sin sosiego alguno. Siempre he sentido que la ciudad me engullía y me hacía desaparecer del mundo al convertirme en uno más de una especie de pasta homogénea de personas que cruzan los pasos de peatones o toman el metro en bandadas. No sólo no me sentía cómodo allí, sino que enseguida comenzaba a sentirme meláncolico y deprimido por haberme marchado de mi casa.
Pero es curioso que sin embargo y de forma parelela siempre haya tenido asumido el hecho de que mis primeros pasos como ingeniero no sólo pasarían por allí, sino que yo mismo querría que así fuese, y quizás esto haya repercutido de forma negativa al someterme a una presión innecesaria cada vez que viajaba a Madrid en el sentido de decirme a mí mismo "aquí está tu destino".
No obstante, todo esto ha cambiado en mi último viaje a la capital hace apenas dos semanas: nada más pisar el autobús tierras madrileñas supe que este viaje iba a ser el de mi reconciliación simplemente porque nada más entrar me sentí acogido y cómodo en la ciudad sin yo buscarlo y ni tan siquiera intentarlo. Son cosas que uno es capaz de "escuchar" si se relaja y deja a la vida hacer un poco lo suyo.
Luego, los días no vinieron sino a confirmar esta sensación aportando nuevas experiencias: relajación, reencuentro, fiesta y espiritualidad de la mano de una sesión de spa, un encuentro con mi única amiga (a la que no veía en al menos 2 años), un pequeño concierto en casa de un amigo de un amigo en el que el vino y la cerveza duraron hasta las seis de la mañana y una sesión de "limpieza energética" de la mano de un maestro de Kung Fu ahora metido a gurú internacional de la energía, Howard Lee.
La vida es una gozada: a mi me tiene enganchado. A unos meses de que acabe mi carrera me pone en un viaje a Madrid (del que tuve muchas dudas de última hora) y me reconcilia con la ciudad que para mí representa uno de mis sueños: volver a casa y saber que estoy de visita porque ya no vivo allí. Volar!
Google me jodió la inspiración
Publicado el 31/12/2006 a las 01:20
Así es: llevo desde que regresé de Madrid (hace unas dos semanas) sin poder actualizar mi blog de toda la vida alojado en Blogger porque el servicio ha ido de mal en peor desde que Google adquirió la empresa hace unos meses, hasta el punto que las últimas semanas el sistema (al menos en lo que a mí respecta) ha fallecido y no hay manera de hacer nada con él excepto mandarlo a la mierda, como yo he hecho.
Vigésimo borrón y cuenta nueva: creando afición. Lo cierto es que este parón me ha servido para preguntarme a mí mismo si continuar con el blog: hace mucho tiempo que eliminé el contador de visitas y, por tanto, no sé cuántos miles de personas me leen cada día, aunque en vista de los comentarios que recibo... no me equivoco demasiado asegurando que no me lee ni el gato.
¿Qué diferencia hay entonces entre escribir aquí o en un documento de word con contraseña? ¿Qué sentido tiene escribir en un medio público sabiendo que nadie me lee pero al tiempo escribiendo como si esto no fuera así? Bendita locura... lo único cierto es que escribir aquí es para mí una salida: de aquí al fin del mundo, aunque nadie lo lea o nadie lo comente.
Para mí lo importante tampoco es escribir, porque aunque siempre he sido aficionado, aquí no cuido de formas ni órdenes ni conciertos. Más bien escupo palabras a bocajarro, sin cuidarme de nada ni de nadie: y que así siga siendo
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