Cosas que aprendí del PFC
Publicado el 4/01/2007 a las 01:00
Esta tarde me he puesto a trabajar en el PFC (Proyecto Fin de Carrera) después de todas las vacaciones sin mirarlo siquiera y, en un rato que he tenido que salir a la calle me he estado preguntando el por qué de mi dejadez. Bueno, digo preguntando pero en realidad me machacaba a mí mismo: fíjate las ganas con que empezaste el PFC y ahora lo tienes ahí abandonado, cuando te enfrentes al día a día de un trabajo te vas a hundir, no vas a ser capaz...
Como al final todos tenemos que justificarnos ante nosotros mismos de una u otra manera, yo he encontrado la motivación de mi dejadez en que, en general, sólo soy capaz de entregarme en cuerpo y alma a un trabajo cuando me motiva y además, representa un reto. O si quiero ver el vaso medio vacío: si el trabajo no me motiva, no hay nada que hacer. No tengo el sentido de la responsabilidad ni el espíritu de sacrificio de muchos de mis compañeros que, les guste o no, el simple hecho de "tener que hacerlo" les hace ponerse como si les fuera la vida en ello.
A dicha conclusión he llegado analizando un poco varias situaciones parecidas, por ejemplo: cuando empecé la carrera estudiaba más que kilómetros hace un galgo, porque no sabía de qué iba aquello y estaba acojonado. Ahora bien, en cuanto que primero lo pasé sin demasiados problemas y tomé consciencia de que aquello simplemente era cuestión de tiempo, fui rebajando mis horas de estudio en forma de exponencial negativa. Parecido me ha pasado con el proyecto: al principio no tenía ni idea de por dónde cogerlo y esto hacía que me levantara y acostara pensando en él. Luego, una vez ví que ya lo tenía y que simplemente se trataba de pelearme con el código, lo abandoné muchísimo y, algo que podría haber acabado hace muchas semanas, aún lo llevo pendiente.
Esta es la putada: darse cuenta de este tipo de cosas a falta de unos meses para que me peguen la patada al mundo laboral, donde en principio ya no tendré la tremenda cancha que tiene un estudiante. Entonces me convertiré en un tremendo desgraciado infeliz trabajando como ingeniero o en un ingerio frustrado trabajando en telepizza, quien sabe... igual hasta encuentro el trabajo de mis sueño y soy feliz.
Y para que no todo sea malo malote,... Ahora que me he puesto a trastocar un poco el PFC, me he dado cuenta de que o bien soy un genio en la sombra o un inútil con mucha suerte... no sabéis el gusto que da que tu código sea mucho mejor de lo que tú siquiera pensabas y que él solo, como si tuviera vida propia, haya tenido en cuenta cosas que tú obviabas hasta ese momento
Como al final todos tenemos que justificarnos ante nosotros mismos de una u otra manera, yo he encontrado la motivación de mi dejadez en que, en general, sólo soy capaz de entregarme en cuerpo y alma a un trabajo cuando me motiva y además, representa un reto. O si quiero ver el vaso medio vacío: si el trabajo no me motiva, no hay nada que hacer. No tengo el sentido de la responsabilidad ni el espíritu de sacrificio de muchos de mis compañeros que, les guste o no, el simple hecho de "tener que hacerlo" les hace ponerse como si les fuera la vida en ello.
A dicha conclusión he llegado analizando un poco varias situaciones parecidas, por ejemplo: cuando empecé la carrera estudiaba más que kilómetros hace un galgo, porque no sabía de qué iba aquello y estaba acojonado. Ahora bien, en cuanto que primero lo pasé sin demasiados problemas y tomé consciencia de que aquello simplemente era cuestión de tiempo, fui rebajando mis horas de estudio en forma de exponencial negativa. Parecido me ha pasado con el proyecto: al principio no tenía ni idea de por dónde cogerlo y esto hacía que me levantara y acostara pensando en él. Luego, una vez ví que ya lo tenía y que simplemente se trataba de pelearme con el código, lo abandoné muchísimo y, algo que podría haber acabado hace muchas semanas, aún lo llevo pendiente.
Esta es la putada: darse cuenta de este tipo de cosas a falta de unos meses para que me peguen la patada al mundo laboral, donde en principio ya no tendré la tremenda cancha que tiene un estudiante. Entonces me convertiré en un tremendo desgraciado infeliz trabajando como ingeniero o en un ingerio frustrado trabajando en telepizza, quien sabe... igual hasta encuentro el trabajo de mis sueño y soy feliz.
Y para que no todo sea malo malote,... Ahora que me he puesto a trastocar un poco el PFC, me he dado cuenta de que o bien soy un genio en la sombra o un inútil con mucha suerte... no sabéis el gusto que da que tu código sea mucho mejor de lo que tú siquiera pensabas y que él solo, como si tuviera vida propia, haya tenido en cuenta cosas que tú obviabas hasta ese momento
0 comentarios :: publicar un comentario ::
link